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Cuestión de palabras

«Cuestión de palabras»: El problema de poseer

Por María Eugenia Martínez / Martes 12 de julio de 2022
Foto: Mauro Martella.

Llegó la hora de «Cuestión de palabras», la columna que soluciona la vida de mucha gente (al menos en lo que al uso del lenguaje se refiere). En esta entrega, María Eugenia Martínez desmenuza ciertos verbos demasiado sofisticados, pretenciosos, como «poseer». Aquel de ustedes que esté libre de pecado...

El problema de poseer

—¿Qué pasó con el que te gustaba?

—Nada, nada. Me gustó hasta que lo busqué en Twitter y vi la descripción que había escrito.

—¿Pensamiento positivo?

—Peor: «Escribano. Manya. Poseedor de una hermosa familia».

Que sea escribano y de Peñarol, vaya y pase, pero es difícil aceptar que alguien use «poseedor» en una red social. 

Los escritores competentes suelen ser conscientes de la audiencia, dice Daniel Cassany en Describir el escribir. Aunque es verdad que el lenguaje escrito tolera más formalidad que el oral, es falso que las palabras poco usuales sean más serias o cultas. Hay «palabras que uno jamás utiliza a no ser que esté intentando pasar por pretencioso y engolado», dice Steven Pinker en El sentido del estilo.

«Prefiera las palabras más sencillas y naturales. Las palabras complicadas oscurecen el mensaje y lo alejan de su lector», dice un consejo de Cassany en un manual de lenguaje ciudadano que publicó el gobierno de México hace unos años. De ese manual, yo incorporé esta idea: «Si no lo digo nunca, no lo escribo nunca».

Ese manual tiene muchos consejos buenos:

Entre la palabra más larga (problemática) y la más corta (problema), hay que elegir la más corta.

Entre la palabra más simple (hacer) y la más compleja (realizar o, chus chus, efectivizar, efectuar), hay que elegir la más simple.

En un grupo de WhatsApp, nuestra amiga Maqui dice que «realizar» se ha vuelto una plaga. «El otro día habían publicado en Twitter un artículo que hablaba de realizar un viaje y realizar la maleta», se queja, y todas la apoyamos. La apoyamos con palabras, porque somos viejas para reaccionar atinadamente con stickers graciosos (aunque guardamos algunos, con esperanza).

Otros ejemplos para seguir el camino del estilo llano

Para esta columna, busqué «poseer» en el diccionario y me encontré con significados que tenía olvidados: «Estar poseído: estar penetrado de una idea o pasión». En el caso de nuestro escribano, por Peñarol. Luego, otro que tenía más olvidado: tener relación carnal con otra persona, que fue lo primero que tuvo que hacer nuestro escribano para lograr esa hermosa familia. Poseer a su esposa. Realizarle el amor. 

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Aclaración

Estas columnas tienen como objetivo ofrecer reflexiones sobre los usos y cambios en la lengua y recomendaciones a partir de la normativa para lograr una escritura clara y comunicativa. Sus autoras son periodistas, docentes de talleres de escritura y correctoras, y si bien tienen formación en lenguaje y literatura, no son especialistas en gramática ni en idioma español. Escriben a partir de su experiencia, de sus lecturas y de la observación de situaciones confusas, cuando no ridículas, que circulan en la marea de textos que leen a diario. 

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