Columnas

Un poema de Residencia en la Tierra, de Neruda, le sirve a Roberto Appratto para analizar las dificultades de leer y escribir versos. Así, conmemoramos el Día Mundial de la Poesía con notas que son un intento de descifrar un modo discursivo muy particular y con «modos de expresión que no pueden simplificarse a riesgo de perder el sentido del lenguaje poético».

Sobre una magistral puesta en escena, la de Roxana Blanco, y sobre un texto dramático, el de Wajdi Mouawad, que no deja a nadie indemne. «¿Cómo ver el dolor del otro si todo mi espacio visual-mental está ocupado por proyecciones de mí misma? Esta obra de Mouawad es infinita como Hamlet, es la respuesta de nuestra época a Edipo»: Verónica Pamoukaghlian escribe sobre Todos pájaros, en cartel hasta el 20 de abril.

Un gran fan de Björk en Uruguay, Dani Umpi, escribe sobre el libro Björk: una constante mutación (Nórdica, 2024) y no solo nos cuenta el origen de su fascinación por la artista islandesa, sino que aprovecha para recorrer su discografía y hasta para hacer una «lectura de Björk como la brujita que es, al menos arquetípicamente». Imperdible es poco.

Las novelas contemporáneas Carnada, Panza de burro y Cometierra, aunque distintas entre sí, comparten protagonistas mujeres y muy jóvenes. Y todas son poderosamente sugerentes en cuanto a sonidos se refiere. El músico Ismael Collazo nos ofrece una reseña de cada una de estas obras por medio de piezas sonoras tan extrañas como evocativas. Expande, así, la lectura de tres novelas claves de nuestras letras.

En 2024, Pez en el hielo editó los libros Paisajes que insisten, de Alejandra Gregorio, y Para decir, de Eloísa Avoletta, poesía uruguaya netamente contemporánea. Sobre un libro en el que «las cosas se siguen moviendo, las luces de la casa de la infancia permanecen prendidas», y otro que invita a ser leído en voz alta, en el que hay «una sensación de extrañeza que no se llega a revelar del todo», Magdalena lee y reseña.

Conversamos con la autora brasilera Flávia Lins e Silva (1971) sobre la serie de libros de Pilar, una niña inquieta y valiente que viaja a diferentes partes del globo. Lanzadas en español por V&R Editoras, las aventuras de Pilar ocurren, entre otros lugares, en Egipto, India y hay una nueva versión de sus andanzas por Brasil, titulada Diario de Pilar en Amazonas. Urgente, en tanto debemos «gritar para que la selva no desaparezca».

José recupera el libro Orsai: hombres que juegan fuera de lugar, de Juan José Quintans, un artefacto poético queer de los noventa. Ahí, advierte que «La estética marica se levanta desde el bastión histórico del homoerotismo macho: el fútbol. Al igual que en las guerras de la historia antigua, en el fútbol el amor por el compañero es una simbología de poder frente al rival».

Hoy murió David Lynch, quien además de ser un gran cineasta, incursionó en la música, las artes visuales y la actuación. Y en la escritura. Lo recordamos con una reseña de su magnífico libro Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad (2022). Surge también una ligación con textos de Julia Cameron, Dani Umpi y Jeff Tweedy que da cuenta de distintas técnicas para la práctica artística, que, en Lynch, se relacionaba estrechamente con la meditación.

Sobre Nadar perrito y Bruno a las patadas, dos libros infantiles de la autora argentina Florencia Gattari (1976), pero también en plena búsqueda por desentrañar la escritura para la infancia, en la materialidad de la pura lengua y sin depender necesariamente de grandes aventuras.

Cartas escritas en un avión, cartas que aprehenden una temporalidad diferente en la que se materializa lo imposible. La artista británica Celia Paul (1959) ha sabido corresponderse en ausencia con su admirada Gwen Jhon (1876-1939). Según Gabriela, «ese cariño que traspasa el tiempo y la distancia y se suspende en las ideas es de las cosas más hermosas».

Tras meses de intenso trabajo escénico, el dúo AniMale vuelve con un texto que explora la sonoridad del mundo a cuatro oídos y a cuatro manos: «Hay cosas que soy capaz de escuchar y que no suenan. Quizás de eso se trata una escucha que se mueve más allá del sentido que la contiene, una escucha plurisensorial».

Sobre pilas de libros y el destino que es la biblioteca, Alejandra Kamiya evoca los libros de su vida. La escritora argentina, que estará este viernes en la VIII Noche de las Librerías en Escaramuza, reconoce la disparidad aparente de esos libros: «El lugar en donde se juntan soy yo. El lugar donde Maeve Brennan dialoga con Haroldo Conti soy yo. Yo dejando de ser apenas yo, sino parte de algo grande, una parte ínfima, casi nada pero parte».