Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

La música de las palabras y el cisne de los cuentos de hadas

Por Virginia Mórtola / Martes 30 de marzo de 2021
Afiche del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil 2021, de Roger Mello

Alas para leer, versos para cantar, historias para contar. El 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil y Virginia Mórtola nos recuerda la trayectoria del escritor Hans Christian Andersen y los inicios de esta conmemoración. Una fecha para fomentar el hábito de lectura en los más jóvenes y abrir ventanas hacia nuevos universos.

Un libro pueden ser puente, puerta, ventana, pasaje, tranvía, alfombra voladora, trampolín, montaña rusa, isla, una taza tibia o un terremoto. Leer puede ser una aventura asombrosa: desentrañar letras, enredarse en cursivas, tropezar con palabras desconocidas. Leer cuentos y poesía aún más: deslizarse en oraciones habitadas por personajes miedosos o valientes, palpitar en medio de un bosque, jugar con los sonidos de las rimas, corretear sentidos. Los libros y la lectura ofrecen mundos posibles, seres semejantes y maravillosos, universos de ficción que nos ayudan a comprender nuestra existencia.

Desde 1967 el IBBY (International Board on Books for Young People) promueve la celebración del Día Internacional del Libro Infantil con el fin de promocionar los libros infantiles y juveniles y la lectura. El día elegido fue el 2 de abril, en homenaje al gran, enorme, escritor danés Hans Christian Andersen. Cada año, un país selecciona un escritor o escritora y un ilustrador o ilustradora para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños y niñas, así como el cartel que recorrerá el mundo. En este 2021 es Estados Unidos quien difunde el mensaje de la escritora Margarita Engle, titulado «La música de las palabras», ilustrado por Roger Mello.

La música de las palabras

Cuando leemos, a nuestra mente le crecen alas.
Cuando escribimos, nuestros dedos cantan.

Las palabras son tambores y flautas en la página,
pájaros cantores que alzan el vuelo y elefantes
que trompetean,
ríos que fluyen, cascadas que caen,
mariposas que revolotean
¡en lo alto del cielo!

Las palabras nos invitan a bailar:
ritmos, rimas, latidos del corazón,
ruido de cascos y aleteos,
fábulas antiguas y nuevas,
ficticias y reales.

No importa si estás cómodamente en casa
o cruzando la frontera hacia un nuevo país
y un idioma desconocido, los cuentos y poemas
son tuyos.

Cuando compartimos las palabras, nuestras voces
se transforman en la música del futuro,
en paz, alegría y amistad,
una melodía de esperanza.

Este es el poema que escribió Engle para celebrar. Poeta cubanoamericana que ha obtenido numerosos premios por sus obras infantiles. Aunque nació en Los Ángeles, reivindica las raíces cubanas de su madre y los veranos de su infancia. El ilustrador, Roger Mello, nació en Brasilia en 1965, ha trabajado en más de cien títulos y también ha obtenido importantes galardones, como el Premio Hans Christian Andersen de Literatura en 2014.

El cisne de los cuentos de hadas
Andersen, quien da fecha a esta celebración, quería ser actor, cantante, bailarín; pero no lo logró. Nació un 2 de abril de 1805 y en su vida conoció de cerca la pobreza, la locura, el rechazo, la potencia de las brujas y la magia de los bosques. Su mamá era lavandera, su padre zapatero, tenía un abuelo que deambulaba loco por las calles de Odensen y una de sus abuelas era prostituta. Andersen debía cruzar un río para conseguir provisiones o conversar con la bruja sabia del pueblo, pero le aterraba hacerlo porque el río protegía al pueblo de los espíritus del bosque, y quien lo cruzara se encontraría con sus fuerzas ocultas. Andersen cruzó varias veces el río. No es raro que creyera que la vida misma era el cuento de hadas más maravilloso y su conjuro fuera la escritura. Quizá, estos avatares de su historia lo llevaron a decir que se sentía tal como su patito feo: «El cisne se sentía confuso y avergonzado, y en vez de pavonearse lleno de soberbia como tantos que se elevan desde la nada, ocultó la cabeza bajo el ala, pensando en las crueles e inicuas persecuciones que había tenido que sufrir antes de oírse llamar la más hermosa de aquellas magníficas aves» (1843). Andersen fue cisne, creó cuentos que forman parte de las intimidades de todas las personas del mundo: «La sirenita», «El patito feo», «El traje nuevo del emperador», «La reina de las nieves», «El soldadito de plomo», «Pulgarcita», «La pequeña cerillera», «Las zapatillas rojas», «Los cisnes salvajes» y más, muchos más. Esta celebración, también es para recordarlo y recordar su obra. «El simple hecho de vivir no es suficiente —dijo la mariposa— uno debe tener sol, libertad y una pequeña flor» (1889). Agrego: historias y poemas. Voces que las lean y libros que las acojan.

Hans Christian Andersen. Foto de Thora Hallager, 1869.

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