Libros para regalar

Se va el año y llegan obsequios

Por Virginia Mórtola / Lunes 14 de diciembre de 2020

Un regalo es una oportunidad para activar el afecto, tejer vínculos, pensar en las personas que nos rodean y abrazar a las que están más lejos. La Navidad es una excusa perfecta para regalar y Virginia Mórtola nos propone tres libros publicados en este 2020 para agasajar a un rey, romper el hielo y, sobre todo, divertirse.

Los regalos se ofrecen como muestra de cariño, agradecimiento, como ritual en ciertas fechas que consideramos especiales: cumpleaños, días de, bodas, Navidad. A veces, los regalos se transforman en compromisos y pierden el encanto que los envuelve. Un regalo sin afecto y dedicación es un objeto inanimado, muerto. ¿Cuál habrá sido el primer regalo de la historia? Algunos autores han escrito sobre el lugar del regalo en las culturas, quizá fue el antropólogo Marcel Mauss en su libro Ensayo sobre el don (1924) quien develó varios de sus usos y simbologías. 

Quise buscar su etimología, porque el origen de las palabras se anuda a sus sentidos. Y descubrí que la palabra regalo viene del verbo francés galer que significa diversión. Pero su origen es misterioso, a esta noción se suman dos procedencias del verbo regalar: derivado del latín regalis (real, propio de un rey) con el significado originario de «agasajar como un rey» y otra del verbo latino regelare sinónimo de degelare (descongelar) que desarrolló el sentido de «acariciar con agasajo para romper el hilo» y alejar la frialdad.

Así, inspirada en estas nociones, elegí tres libros para regalar. Agasajos que hagan sentir un rey o una reina a su destinatario, que rompan el hielo con calidez y, por qué no, que diviertan.

 

Para desojar como una margarita

¿Qué es el amor? ¿Cómo llega? ¿Cómo se va? ¿Tiene edad? ¿Cuántas formas de amor son posibles? Preguntas sobre las que reflexiona, en primera persona, la niña que da voz a El bichito del amor (Flamboyant, 2020), escrito por Eve Aixalá, ilustrado por Mariona Cabassa.

Bellísimo objeto para desojar como una margarita. Porque las páginas, mate y de alto gramaje, pueden cortarse y transformarse en cuadros. ¡Sí!  La paleta de colores que elige Mariona Cabassa es explosiva y vibrante. Escenas con llaves, gatos, mariposas, cascarudos, pájaros, trenes y flores, muchas, muchas, flores; retratan los devaneos de la niña.

Hay amores a primera vista y otros que solo se ven con el tiempo.

He oído decir que el amor es ciego quizá por eso no siempre nos ve.

El bichito que da título al libro, es el que revolotea en el centro de la panza de los enamorados y les quita el hambre, mientras

El corazón retumba, las palabras se enredan y la cara arde.

Sigo sin entender muy bien qué es, pero todos aseguran que, cuando el amor llegue, lo reconoceré.

Si están enamorados, sea cual sea el amor, no lo duden, es este.

 

Poemas para armar y espantarse

Fábrica de escalofríos (Libros Silvestres, 2020), es un poemario lúdico, escrito por Horacio Cavallo e ilustrado por Tati Babini. Se trata de un libro y una fábrica, como bien anuncia su título, en el que caben más de «10 millones de poemas para combinar temblando». Y ustedes lectores serán los protagonistas creadores.

 Señoras y señores vengan a conocer

Una niña que tiene alas de mariposa

Vive en una caverna oscura y silenciosa

Y come peces crudos a la hora de comer

Su misión en el mundo es volverte aburrido

Y esperarte en la sobra que proyecta la puerta

Cuando caiga la noche en la playa desierta

De un bocado o de dos (lo sé) te habrá comido

Cada verso, está recortado del siguiente, de modo que pueden mezclarse con los de las otras páginas, en cualquier orden. Así, en lugar de una niña con alas de mariposa, pueden encontrar «Un enano que duerme adentro de una rosa» o «Una muchacha, flaca, pensativa y ojerosa» o «Un ogro con barba muy larga y olorosa» o «Un marciano amigable con forma de babosa» y muchos personajes más. Cavallo mantiene la rima y logra que cada poema se cargue de sentidos absurdos, tan tenebrosos como graciosos. 

Un libro para jugar, escribir, crear y divertirse en un rinconcito solitario, o en torno a una gran mesa poblada.

 

 

El día que el parque rodó

Es el ocurrente título de un nuevísimo libro escrito por Gonzalo Frasca e ilustrado por Horacio Cassinelli (Libruras, 2020). De formato vertical y tapas duras, con una edición muy cuidada, cuenta la singular aventura que emprende nuestro queridísimo Parque Rodó, un día cansado de no tener vacaciones: «Y sin dar más vueltas se puso a rodar». Una historia donde el juego de palabras y los guiños chisporrotean en cada verso,  al igual que en el título.

Cada página, cada personaje, nos invita a revaloriza este espacio tan querido:

Rebotan mareados, van barranca abajo

Museo, castillo y un bibliotecario,

Lanchitas, un lago, diez mil renacuajos,

Junto con la estatua de algún chino sabio

 Un verso se repite como estribillo y marca el ritmo:

Todo esto es cierto,

te lo digo yo.

Aunque no lo creas

el parque rodó

Por eso, este libro, suena como canción que homenajea y, también, invita a recordar y recorrer las calesitas, el gusano loco, comer churros, subir al mambo, chocar en autitos, rodar en el parque antes de que ruede.

Me dieron muchas ganas de regalárselo a mi primo que vive en Brasil, como una postal querida. Aquí podrán ver booktrailer.

 

Ojalá encuentren regalos en estos libros y antes de que termine el año —que nos ha tenido a los tumbos— ofrezcan alegrías a sus seres queridos.

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