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Mares imprevisibles

Acercar lecturas: entrevista a la editora y periodista Malena Rey

Por Rosario Lázaro Igoa / Miércoles 24 de julio de 2024

Con la excusa de su venida a Montevideo, charlamos con la editora y periodista argentina Malena Rey. Formas de leer, divulgación sin banalizar, la comunidad de Caja Negra y las redes. «Somos todo aquello que leemos, miramos y escuchamos, y es importante participar activamente de esa decisión, sin que nos lleven los algoritmos a las orillas de lo previsible», afirma. 

Malena Rey nació en Buenos Aires en 1983. Es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Trabaja como editora en Caja Negra y como periodista cultural. Tiene un newsletter temático llamado El Hilo Conductor en Cenital.com, y es columnista del podcast Algo Prestado de elDiarioAR y del programa de radio Un Mundo de Sensaciones por Futurock. Durante cinco años coordinó un ciclo de entrevistas con escritores y escritoras llamado «Conversaciones en el Museo Malba». Dictó talleres literarios para niños, adolescentes y adultos.

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Con numerosos y diversos frentes abiertos ligados a la literatura y los libros, ¿lográs leer porque sí nomás o en general hay un motivo que te hace decidirte por un cierto tipo de lectura? 

Si bien tengo trabajos que me permiten leer permanentemente, es cierto que esas lecturas suelen estar dirigidas: un manuscrito que llega y hay que evaluar, un libro que estoy editando, una novedad que tengo que presentar. Trato de huir de la tiranía de leer solo novedades, pero no siempre lo logro. En términos de entusiasmo, creo que como lectora lo mantengo intacto. Puedo leer porque sí, sin rumbo, sin prejuicios, viendo adónde me lleva ese libro. Lo que suele pasar es que si me gustó o me interesó en particular, termino haciendo algo con ese libro: lo comento en un podcast, lo incluyo en el newsletter o simplemente lo comento con amigos y amigas... Si bien hay cosas que no suelo leer (policiales, novelas históricas, etc.), sí mezclo otros géneros. Puedo pasar de un ensayo literario a la poesía, de una novela experimental a una autoficción. También leo mucha literatura infantil. 


¿Qué autoras y autores contemporáneos te parecen ineludibles? ¿Qué tienen que tener para que vos las o los consideres como tales? 

Es difícil decantarme por unos pocos nombres porque hay muchas obras que me interpelan de distinto modo, pero puedo decir que siempre trato de leer todo lo que escriba Cesar Aira, Pablo Katchadjian, Juan Cárdenas, María Gainza, Rachel Cusk, María Negroni, Vivian Gornick, Mercedes Halfon, Alejandro Zambra, Maggie O’Farrell. Creo que en mayor o menor medida fueron labrando un estilo muy propio con una gran conciencia de lo que son capaces de hacer con el lenguaje. Encuentro en sus obras un proyecto que se va depurando o expandiendo, y que nunca está exento de riesgo. También leo bastante poesía argentina: Laura Wittner, Daiana Henderson, Mariano Blatt y Daniel Durand son autores que me gustan mucho y a los que vengo siguiendo hace años. 


En tu trabajo lográs un fino balance entre divulgar, poner a disposición y evitar banalizar la complejidad. ¿Cómo se logra eso en tiempos de redes? ¿Hay medios más o menos idóneos para eso? 

Las redes sociales y sobre todo la selección algorítmica modificaron mucho la instancia de decisión que tenemos sobre nuestros «consumos». Todo esto es algo que me preocupa especialmente, porque creo que en gran medida somos todo aquello que leemos, miramos y escuchamos, y es importante participar activamente de esa decisión, sin que nos lleven los algoritmos a las orillas de lo previsible. Me interesa, en lo que escribo y comparto, que se note que detrás hay una persona: alguien que busca a conciencia en qué invertir el poco tiempo del que disponemos para acercarnos a las manifestaciones artísticas. Yo anoto hace años en una libreta el nombre de cada libro que termino y de cada película que veo: no quiero olvidarme a la semana siguiente de lo que hice como si todas las experiencias fueran intercambiables, sino poder recuperar las lecturas y trabajar con ellas, ponerlas en relación con otras épocas o estéticas. En cuanto a lo que decís de la divulgación, si bien estudié en la universidad, nunca me interesó quedarme solo con el discurso académico o la teoría literaria. Me siento más cómoda acercando lecturas y generando entusiasmo sobre ellas que llevándolas al nicho. Me interesa la crítica cultural en esos términos: difundir libros, películas o discos con una perspectiva propia que las piensa en función de las relaciones que establecen con otras obras, o con su época, sin tanto marco teórico ni canon. 


Inevitable preguntarte sobre tu trabajo en Caja Negra, una editorial arrojada y experimental que ha cambiado el panorama de la edición de ensayo en nuestros países. ¿Cómo llegaste hasta ahí y de qué manera has contribuido a construir ese catálogo único?

Llegué hace muchísimos años ya, en 2007, por amigos que tenía en común con Diego Esteras y Ezequiel Fanego, los directores editoriales. Ellos habían empezado a editar dos años antes y estaban buscando a alguien para hacer correcciones. Yo tenía poca experiencia pero estudiaba Letras en la UBA y trabajaba como asistente en otra editorial. El primer libro en el que trabajé para Caja Negra fue Historia(s) del cine, de Jean-Luc Godard, ¡nada menos! Y nunca más me fui. Durante años me encargué de la prensa y de la comunicación general, además de la producción. Pero con el tiempo me di cuenta de que prefería editar y corregir: me encargo de todo el proceso desde que se contrata un libro hasta que entra a imprenta. Mi aporte es justamente seguir de cerca cada proyecto. Me interesa el cuidado de la edición, el establecimiento del texto. Soy lo que se dice una «editora de mesa». Cuando me preguntan de qué trabajo, yo digo: «Hago libros». Pero bueno, en Caja Negra no están compartimentados los «departamentos», por suerte, así que también participo de la toma de algunas decisiones, o de la organización de actividades, presentaciones y ferias.


¿Cómo te parece que tu trabajo en Caja Negra impacta en el análisis de otros campos dentro de los que te movés? 

Caja Negra es mi lugar de pertenencia, una pequeña comunidad de afecto y trabajo. Es un proyecto en permanente transformación al que le pongo mucha cabeza y energía. En todo este tiempo crecí mucho, me profesionalicé, y la editorial se fue profesionalizando con nosotros. Es fascinante entender desde adentro la coherencia del catálogo y a la vez es un desafío permanente estar a la altura de nuestra propia vara y asumir nuevos riesgos. Todas las lecturas y los vínculos que me proporciona un espacio como Caja Negra impactan y se complementan con los otros ámbitos en los que me muevo y eso es lo más divertido de todo.


¿Qué te implica la escritura del newsletter El hilo conductor, dentro de Cenital, y qué otros «hilos conductores» has establecido a partir de él?

El Hilo Conductor me permite expandir mi curiosidad y ordenarla temáticamente. Siempre que algo me gusta o me entusiasma, por el motivo que sea, me da ganas de recomendárselo a alguien. El espíritu del newsletter viene de ahí. Con la excusa del tema de cada entrega, voy enhebrando recomendaciones mayormente literarias que a simple vista parecen no tener nada que ver, pero a las que les encuentro un sentido al establecer esa relación. También va en contra de la selección algorítmica, porque justifico cada elección, la argumento, y cruzo épocas y tendencias sin seguir ninguna agenda ajena. Me escribe gente que lo lee diciéndome que descubre cosas, o que se anota datos para seguir buscando. Me interesa que se convierta en un puntapié para que cada quien pueda seguir tirando del hilo. Ya escribí más de 90 entregas y pasé por temas tan diversos como la soledad, el cielo, el pelo, las bicicletas, las crónicas de viajes, las librerías, los Beatles, los perros o la amistad. ¡Incluso escribí uno sobre Uruguay! Tengo libertad total en Cenital para escribir del tema que quiera, y eso es algo que siempre se agradece. En cuanto a qué otros hilos establecí, creo que lo más loco es ver cuán activa está mi biblioteca. De esos estantes abarrotados parten casi todos los hallazgos, casi todas las relaciones que establezco. La escritura del newsletter me demuestra una y otra vez que las bibliotecas de nuestras casas pueden activarse si queremos y ser sitios en los que encontrar cosas que no sabíamos que estábamos buscando.

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@noeselcaso 

Con motivo de la presentación de la nueva colección de narrativa contemporánea y rara Efectos Colaterales, Caja Negra llega a Montevideo para hacer una actividad el sábado 27 de julio en Riesgo. Más información acá


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